La primera copia es la de Juan Hernández, notario cofirmante del protocolo de Yagüe. Es coetánea de este, ya que fue realizada en la misma fecha: 18 de Abril de 1619.
Reveladoramente la testificación notarial última de esta copia es de puño y letra de Juan Yagüe, justa correspondencia a la que Hernández había puesto en el protocolo de aquel. Por lo demás, es prácticamente igual, aunque sin los interlineados.
El texto de Hernández es muy inseguro. No cabe duda de que se trata de una copia directa y visual del manuscrito de Yagüe de Alderete, como lo demuestra los extraños errores que contiene. Por ejemplo: escribe hecia en vez de era; farías en vez de faría; a piave en vez de ha placido; laga en vez de zaga, explicables todos por la letra procesal del modelo. Debió hacerse inmediatamente, cuando aún no se habían añadido las correcciones de Juan Yagüe.
Por todo ello, este manuscrito tiene únicamente valor testimonial.
Esta copia se halla en el libro de protocolos de Juan Hernández correspondiente
al año 1619, en los folios 128r-136r de numeración original, habiéndose
dejado sin foliar el que sigue al 130; la foliación moderna a lápiz, 154r-163r,
subsana esta omisión. Como curiosidad vale la pena señalar que el folio 128r tiene firma y
rúbrica del paleógrafo Antonio Floriano. Que yo sepa, nunca lo dio a conocer.
El protocolo de Hernández ha estado, pues, oculto hasta 1976, año
en que lo descubrio y publico Carlos Luis de la Vega. Actualmente se halla en el
Archivo Histórico Provincial ( signatura 2.109 )