El documento se encuentra en el libro de protocolos del notario Juan Yagüe de
Salas correspondiente al año 1619, en los folios 128r-138v de numeración
original y 112r-122v moderna a lapiz.
La importancia que se dió al descubrimiento en su día viene reflejada por
los tres lugares en que se anotó: en la primera hoja, en la rúbrica y en el
índice final. En todos ellos se lee, con pequeñas variantes, la siguiente inscripción:
En este año se hallaron los Amantes de esta ciudad.
El libro de protocolos, que ha estado perdido durante tantos años, se conserva
actualmente en el Archivo Histórico Provincial (signatura 2.108 )
REAPARICIÓN DEFINITIVA DEL PROTOCOLO DE YAGÜE
Ya hemos señalado que permaneció perdido o semioculto durante más de trescientos años,
con todas las conclusiones negativas que esto acarreó. Por eso, su
redescubrimiento fue recibido con júbilo por los amantístas y vino a demostrar
que pese a involuntarios descuidos, la tradición turolense no carecía de documentos auténticos.
Efectivamente, el 9 de febrero de 1958, cuando Caruana estaba corrigiendo las
pruebas de imprenta de su articulo Los Amantes de Teruel ¿Traducción? ¿Tradición? ¿Historia?,
tuvo la inmensa alegría de encontrar, entre los códices del archivo notarial de la ciudad, el libro
de protocolos de Juan Yagüe de Salas.
Sin dudarlo un momento, añadió a su trabajo la reproducción fotográfica del documento.
Es, pues la primera vez que se dió entero el protocolo, pero no su transcripción.
Como explica el mismo Caruana, al redactar su artículo, había utilizado la edición de Gabarda.
A pesar del trascendental descubrimiento , decidió mantenerla como tributo al gran amantista decimonónico,
introduciendo solamente unas ligeras correcciones teniendo a la vista el original. Este trabajo, junto con la reproducción
fotográfica, se incluyó en el volumen conmemorativo del cuarto centenario del descubrimiento de las momias de los Amantes,
como ya hemos dicho.
Resulta ,por lo tanto, que la transcripción de Caruana reproduce esencialmente
la de Gabarda, incluso la notarificación de Herrero y las legalizaciones de
Morata y Lucía que, por supuesto, no se hallan en el protocolo de 1619.
Volvió a publicarlo en su libro popularizante Los Amantes de Teruel: Tradición
turolense con estudio y anotaciones, donde suprime, con buen criterio, las
certificaciones del notario y los escribanos.
Después de él, varios estudiosos han reproducido los diversos textos amantísticos conocidos,
bien en su totalidad, bien limitándose, por lo común, a la Historia de los Amantes de Teruel antigüa.
De todas las ediciones, la más interesante es la que hicieron De la Vega y Sotoca en 1977, donde dieron los
tres protocolos notariales existentes.
Tomando como base el texto de Yagüe, añadieron en nota las variantes de Hernández y Lardies.
Pero la transcripción es muy insegura, dejando sin consignar uno de los tres interlineados.
Queda por hacer todavía una edición verdaderamente completa del protocolo.